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En producción2026 — Actualidad · Restaurante · Bogotá

Tienda en línea conectada al punto de venta

Con el punto de venta funcionando, los pedidos por WhatsApp seguían siendo trabajo manual. Esta página los convierte en órdenes que llegan solas al sistema.

Fox Pizza Gourmet
Portada de la tienda en línea de Fox Pizza
Portada. La valoración de Google y el conteo de opiniones se leen de la ficha del negocio.
Cliente
Fox Pizza Gourmet
Servicios aplicados
Páginas webAutomatizaciónCiberseguridad
Tecnología
Next.js 16React 19PostgreSQLSupabaseTailwind CSS 4Vercel

El problema

Cada pedido que llegaba por WhatsApp se escribía dos veces: el cliente lo redactaba, alguien leía la conversación y volvía a teclearlo en el sistema. Donde hay doble digitación hay errores.

La página tenía que resolver eso sin convertirse en un segundo catálogo que mantener aparte.

Qué construimos

  • Menú con filtros y buscador, alimentado por el catálogo del punto de venta: un plato nuevo aparece aquí sin tocar este proyecto.
  • Carrito y armador de pizza de varios sabores, con bordes y adiciones que se vuelven líneas cobrables.
  • Cuentas de cliente con historial de pedidos consultado desde el punto de venta.
  • Horarios y festivos colombianos calculados en la zona horaria de Bogotá, no copiados a mano.
  • Analítica que no descarga una sola cookie hasta que el visitante acepta.
Menú de Fox Pizza con los filtros por categoría y la de Spaghetti activa
Menú. El catálogo, los precios por tamaño y las fotos salen del punto de venta: un plato nuevo aparece aquí sin tocar esta página.
Armador de la pizza de cuatro sabores
Armador de la pizza de cuatro sabores: los sabores viajan como nota a cocina, el borde y las adiciones se vuelven líneas cobrables.

Decisiones que costó tomar

Un catálogo, dos caminos

Leer el menú es una consulta directa a una vista de solo lectura, con un usuario que no puede escribir nada y caché de cinco minutos. Enviar el pedido es una petición a la API del punto de venta, que recalcula todos los precios contra su propio catálogo. Del navegador solo se aceptan nombres y cantidades, nunca importes.

El precio no puede venir del navegador

Un carrito vive en el equipo del cliente, donde cualquiera puede cambiar un número antes de enviarlo. Que el servidor recalcule no es paranoia: es la única forma de que el importe cobrado sea el que el negocio decidió.

El horario tiene una sola fuente

De ahí salen el pie de página, la ficha del negocio en Google y el bloqueo del formulario. Antes estaba copiado en dos sitios y acabó publicando una hora que no era. Y el rechazo de pedidos fuera de hora lo hace el servidor, no solo la pantalla: una página abierta a las ocho de la noche puede darle enviar a medianoche.

Dónde está hoy

Los pedidos entran al punto de venta como órdenes abiertas sin confirmar. El personal llama al cliente, acuerda el domicilio y las acepta; recién ahí pasan a cocina. Se acabó la doble digitación sin quitarle al negocio el control de lo que entra.

Cada página tiene título y descripción propios, el mapa del sitio se genera del catálogo vivo y las direcciones del sitio anterior redirigen a las nuevas, que Google todavía tenía indexadas.

¿Quieres algo así para tu negocio?

Cuéntanos cómo trabajas hoy y qué te está costando tiempo. De ahí sale la propuesta.